viernes, 7 de febrero de 2014

Instagram: La vida vista a través de imágenes

Instagram es una aplicación (app) fotográfica enfocada a redes social, que ha sido muy popular en los últimos años. Permite a cualquier persona aún sin experiencia y que tenga un smartphone o tableta capturar imágenes, editarlas rápidamente y publicarlas en esta misma red, o enlazarla a otras redes sociales como Facebook, Twitter, Tumblr, etc.


Por otra parte, me llama mucho la atención cómo cobró popularidad en tan poco tiempo y es que cualquier pudiera ser –casi- un artista gráfico en cuestión de un minuto.
Es por eso que también hay muchos detractores. Los profesionales de la lente demeritan mucho el trabajo de los amateurs y de los ‘fotógrafos instantáneos’, por llamarlo de alguna manera.

El New York Times, que es un medio que en lo personal valoro mucho, tiene este artículo en línea y en inglés al cual titula “La agonía de Instagram” (Williams 2013).  La información presentada es algo coloquial, sin embargo, es una crítica del servicio ofrecido por la aplicación y cómo la gente se hace fanática de ver y capturar estas fotos distorsionadas de la realidad. Y lo digo así, porque es raro ver publicada en esta red social una foto tal cual fue tomada.


El autor nos remite que Instagram ofrece una manera fácil de documentar tu vida, tus momentos importantes y compartirlos. Vaya, eso es algo muy bueno. Por el contrario, si el furor de este Polaroid digital ha pasado a ser una “agonía”. Dicho de otra manera si lo funcional y divertido se vuelve osado y particularmente una pérdida de tiempo.

Sin embargo, el gran atractivo de esta aplicación es que cuenta con varios filtros para retocar las fotos. Estos van desde efectos a blanco y negro, o simular una foto antigua y hasta novedosas saturaciones o excesos de color. También marcos decorativos, haciendo ver las fotos como un catálogo de revista de modas. Esto en si es una innovación, pero posiblemente una moda pasajera.

Fotografías recientes retocada en Instagram con efecto de los 70’s
Sin bien la fotografía digital tiene muchas ventajas y el aspecto de compartir con familiares y amigos, -o desconocidos-, cobra un valor agregado, que con la fotografía tradicional no se logra de manera simple.
La practicidad de tener una imagen al momento es algo común hoy en día. Pero esto nos puede llevar a una exageración de elementos, quiero decir, a tomar fotos sin una razón aparente.

Para Williams Instagram ofrece aspectos positivos, tal y como lo comenta en su publicación. Pero viéndolo crudamente, menciona el aspecto de voyerismo y de envidia a la vida de los demás.
Pienso yo que ventilar nuestra vida privada no sería cómodo para nadie. No debemos de sentirnos vigilados por publicar fotografías. Este es un tema que los niños y adolescentes con acceso a la red deberían comprender un poco más.

Aquí también entramos en una disyuntiva sobre ¿quién es el dueño de las fotografías publicadas? Cuántas veces no hemos escuchado que lo que publicamos en Internet no nos pertenece y que aparte se queda ahí para la eternidad. Recordemos que muchos de estos servicios son gratuitos y muchas veces ignoramos los términos y condiciones del servicio, así como las políticas de privacidad. Esto último todo un tema de discusión.

Hoy en día y gracias a los avances en software de edición, cualquier persona pudiera realizar fotomontajes; con un poco más de esfuerzo se lograrían imágenes profesionales. Este es un aspecto importante donde una imagen se puede tornar falsa. Si a eso se le da un sentido doloso, el panorama no es bueno.
Pienso, lamentablemente que hemos llegado al punto en que no todo lo que ves en Internet o en los medios de comunicación, es verdad. Hay que dudar un poco de las imágenes que nos topamos por ahí.



Williams, A. (2013, 13 de diciembre) The agony of Instagram. New York Times. Estados Unidos. Recuperado de http://www.nytimes.com/2013/12/15/fashion/instagram.html el 19 de enero de 2014.

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